En las postrimerías de la década del 60, Susan Sontag escribió, sobre Godard, en su libro Estilos radicales, lo siguiente:
"Pero Godard no es sólo un iconoclasta inteligente. Es un `destructor´ deliberado del cine, no el primero que ha conocido este arte, pero sí, por cierto, el más tenaz, prolífico y oportuno. Su actitud respecto de las reglas consagradas de la técnica cinematográfica como el corte discreto , la coherencia del punto de vista y la claridad argumental, es comparable a la actitud de repudio de Schoenberg respecto del lenguaje tonal que predomina en la música alrededor de 1910 cuando él entró en su período atonal, o a la actitud de desafío que adoptaron los cubistas frente a las reglas sacralizadas de la pintura tales como la figuración realista y el espacio pictórico tridimensional.
Los grandes héroes culturales de nuestra época han compartido dos cualidades: todos han sido ascéticos en algún sentido ejemplar, y también han sido grandes destructores. Este perfil común ha permitido que se materializaran dos actitudes distintas, pero igualmente acuciantes, frente a la `cutura´misma. Algunos -como Duchamp, Wittgenstein y Cage- identifican su arte y pensamiento con una actitud desdeñosa respecto de la cultura oficial y el pasado, o por lo menos sustentan una posición irónica de ignorancia o incompresión. Otros -como Joyce, Picasso y Godard- exhiben una hipertrofia del apetito por la cultura (aunque a menudo su avidez es mayor por los detritos culturales que por los logros consagrados en los museos); y para progresar hurgan en los basureros de la cultura, al mismo tiempo que proclaman que nada es ajeno a su arte".*
(*) Susan Sontag, Estilos radicales, Buenos Aires, Suma de Letras, primera edición, 2005, pág. 229-230.
Después, unos años más tarde (muchos años más tarde), el direcor de cine y titular de las cátedras de Realización y de Guión en la Universidad del Cine, Rafael Filippelli, en su libro que se vendió en la última edición del Festival Internacional de Cine Independiete (BAFICI), escribió lo siguiente sobre Godard:
"Pero Godard no es sólo un iconoclasta inteligente; es una suerte de deconstructor deliberado del cine. Su actitud respecto de las reglas consagradas de la gramática del cine, la coherencia del punto de vista, la claridad argumental, es comparable a la actitud de Schönberg respecto del lenguaje tonal o la de Picasso respecto de todas las innovaciones, incluidas las propias. Los grandes del siglo XX han sido rudos y destructores. Sin embargo sería posible detectar dos actitudes distintas frente a la cultura. Algunos como Duchamp o Cage tienen una actitud desdeñosa con el pasado. los cual los vuelve irónicos. Otros como Joyce, Picasso o Godard exhiben una suerte de hipertrofia del deseo cultural y para seguir adelante no vacilan en buscar en `los basureros de la cultura´ o en el panteón, mientras proclaman que nada es ajeno a su arte". *(*) Rafael Fillippelli, El plano justo. Cine moderno: de Ozu a Godard, Buenos aires, Santiago Arcos Editor, primera edición, 2008, pág. 93.
En fin, cosas que pasan en el cine.
13 opinión:
Denuncia estremecedora
Me pesa posar pesado...
Me gustó mucho la foto de la radiografía.
la pecera no apesta, muestra las pestilencias. Lean la pecera que apesta!
Me pesa posar pesado...
Me gustó mucho la foto de la radiografía.
la pecera no apesta, muestra las pestilencias. Lean la pecera que apesta!
Borrá el mensaje anterior, es mio y pensé que estaba en otro blog, se me mezcló todo...
Ciertamente una denuncia que no solo demuestra que los intelectuales muchas veces chorean, sino que también podemos ver la aguda y fiolsa lectura del buen cuidador de la pecera que apesta.
El pueblo te vitorea, oh campeón de la lectura, paladín de las dobles escrituras...
Me corté el pelo y creo que las únicas pocas buenas ideas que me quedaban. Cuidate capo, te quiero
grave, lo que encontraste, Pecera. Te leí en LLP. ¿qué puede haber pasado? no se puede creer...
También llegué por LLP.
Janfiloso me dijo en un debate sobre la homeopatía que tuvimos allí, «cosas vederes que non crederes».
Al final, le voy a dar la razón (por lo menos en eso).
Tremendo. Gracias por subirlo. Saludos.
Da bronca que muchos de los criticos de cine (y muy amigos de este tipo Filipelli) no diga nada al respecto. Cuando el que copia es otro (Di Nucci, por ejemplo) lo hunden hasta el fondo. A este Filipelli le dan plata para que haga películas, es profesor y demases...
Mati Córdoba
www.scaletric.blogspot.com
Sí, al pobre Di Nucci lo hundieron en la ignominia más vil.
Nadie habló del texto de Susanita Sontag, che!
Por lo menos RF citó con clase.
Saludos.
Habría que ver el cine de Filippelli con atención: no sería extraño que encontráramos alguna coincidencia similar, pero filmada.
y? no trascendio esto? hay que hacerlo correr para delatar a estos ladrones.
Ver el ¿Cine? de Filipelli es un ejercicio por lo menos fatigoso, sino masoquista. Es más aburrido que chupar un clavo (oxidado). Con el tiempo ha adquirido algo de oficio para mover la cámara, pero nada más. No hay nadie peor en la Argentina dirigiendo actores, y las hisotiras que cuentan sus películas son pomposas y vacías.
La diferencia entre Filipelli y muchos otros de sus colegas argentinos es que él sabe que es un vendedor de humo y vive de eso. También es un síntoma del ambiente intelectual argento: muchos de sus amigos saben que es un fraude pero lo elogian como al nuevo Godard, y detrás viene una carrada de bobos que les cree a los amigos y lo elogian de verdad sin entender nada. Un ejemplo triste es lo que pasó en la Semana de Cahiers du Cinema en la Lugones el año pasado. Hubo una selección de películas que el director de Cahiers vino a presentar, películas de Rivette, Claire Denis, etc. Entre ellas contrabandearon Música nocturna de Filipelli. Parece que cuando la vio el francés se cabreó. Pero así se hace la historia. Está bien que desenmascaren a estos tipos.
No estaba enterado de aquella (imagino memorable) semana de Cahiers du Cinema.
Pero el silencio (imagino) debe tener que ver con este amiguismo estúpido que circula por todos los círculos cinéfilos, qué sé yo, no sé...
Saludos.
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